domingo, 30 de octubre de 2011

Reelección de Cristina Fernandez en Argentina y victoria de los pueblos




El domingo 23 de octubre, la Presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández, fue reelecta mediante voto popular por un nuevo período, alcanzando una diferencia de más de 8 millones de votos en relación al candidato Hermes Binner y demás candidatos de la Derecha y el Imperialismo.  Este hecho, que nos llena de alegría, tiene que ser analizado a la luz de construir un mundo mejor para los pueblos de Nuestra América.


La idea de este documento, es generar algunos elementos de reflexión sobre lo ocurrido en la Argentina, pues desde el Frente Internacionalista Bolivariano, consideramos trascendental no sólo para esa Nación, sino para toda América Latina y El Caribe, lo ocurrido el pasado domingo.

Sería útil comenzar haciendo una descripción de la estructura y contexto político-económico que antecedió a la llegada de los Kirchner y al proyecto de transformación asumido por el pueblo argentino. En este sentido, lo primero que debemos mencionar es que a partir del año 1998 se acentúa un proceso de recesión económica, producto de la aplicación de políticas neoliberales, que supuso el desplome total de la economía argentina. Las políticas de alineación al FMI, la asunción de esquemas económicos que configuraron un incremento exorbitante de la deuda pública externa, así como la implementación de programas internos que afectaron materialmente al pueblo de Argentina (el famoso “Corralito”, que impedía a las personas disponer a voluntad de sus ahorros en los bancos con la intención de contrarrestar la devaluación del peso), fueron algunos de los elementos presentes y asumidos por la dirección burguesa de la “Democracia” de fachada, sucesora cómplice de los años del gorilato argentino.

Este escenario, fue el caldo de cultivo de las protestas de un pueblo que asumía con indignación la aplicación de dichas políticas (clase media, sectores del agro, campesinos, entre otros), y de sectores que mantenían un importante saldo organizativo como consecuencia de las luchas históricas asumidas en contra de la Dictadura y el Capitalismo en todas sus expresiones. Este escenario trajo como consecuencia la renuncia de seis (6) presidentes y la materialización de unas elecciones en el año 2003, en las cuales resulta electo el compañero Néstor Kirchner, con el compromiso de impulsar una “Argentina unida, seria y más justa”.

El Proyecto de transformación del pueblo argentino, impulsado por los Kirchner, tiene como característica principal su postura como proyecto de reconstrucción de la nación argentina, consolidando una alternativa real a la superación del neoliberalismo. Este proyecto mantiene los siguientes elementos:
  1. Soberanía sobre los recursos y finanzas nacionales: Materializado en la firme posición de encarar el problema de la deuda externa y la abusiva política de pagos impuesta por el FMI. Esto implicó el reposicionamiento del papel del Estado como eje de políticas económicas anticíclicas que permitieron mejoras en las variables de crecimiento económico, al tiempo que se estructuraba una política tendiente de distribución social de la renta.
  2. La Unión Latinoamericana como estrategia fundamental de su Política Exterior: Recordamos la Cumbre de 2005 en Mar del Plata, donde la acción conjunta de los compañeros presidentes Kirchner, Chávez, Lula y Tabaré “enterraron al ALCA” frente a las pretensiones del Imperio. De esta manera se imponía la necesidad de superar las crisis de la región a través de la Integración Latinoamericana. Llegado a este punto, se materializa con el Kirchnerismo, el planteamiento de que la superación del neoliberalismo no era un problema nacional, coyuntural y aislado, sino regional, estructural y generalizado en el contexto internacional. Es decir, se asumió que el capitalismo es un fenómeno imperial-global.
    En medio de este contexto regional, se consolida la unión latinoamericana. La Unasur es ya una realidad en construcción, se fortalece el Mercosur y se construye la Comunidad de Estados de Latinoamérica y El Caribe (CELAC).

    3. La reivindicación de la lucha histórica por los Derechos Humanos y la alternativa anti-capitalista: es obligatorio destacar la política de Estado en materia de Derechos Humanos, a partir de la derogación, durante el mandato de Néstor Kirchner, de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final (2003), que impedían juzgar a los responsables de los asesinatos y desapariciones de la última dictadura argentina.
    En abril de 2010, fue condenado el último presidente de facto de la dictadura militar argentina (1976-1983), el Ex-General Reynaldo Bignone, a 25 años de cárcel como coautor de crímenes de lesa humanidad.

    4. La política antiimperialista - anticolonialista: Un último elemento, lo constituye la reivindicación de la Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Es importante resaltar la valiente y aguerrida posición del Kirchnerismo en este tema, y se hace necesario consolidar espacios de legitimación y apoyo a la justa reivindicación por parte de la Revolución Bolivariana de Venezuela y los movimeintos que hoy nos agrupamos en torno al Gran Polo Patriótico.
Estas políticas, asumidas por el proyecto Kirchnerista y el pueblo argentino, han tenido su continuación bajo la presidencia de la reelecta compañera Cristina Fernández. 

La continuidad del proyecto de transformación argentino, se ratifica en la celebración del Bicentenario de la
Independencia de los países de América. Pero no el hecho simple de la celebración histórica, sino en la definición y en la asunción del proyecto de la definitiva independencia, en la resolución de los aspectos más nobles de la argentinidad. Es la vigencia de la gesta independentista de los libertadores Bolívar y San Martín, que hermanan no sólo a Venezuela y Argentina sino a todos los pueblos de Suramérica. Decimos esto y recordamos junto a Cristina y Néstor, aquello que fue invisibilizado por la historiografía burguesa, asumimos como nuestras las luchas populares interculturales que se venían gestando en Nuestra América: pueblos originarios, negros, gauchos, criollos, mestizos, mujeres y hombres que dieron su vida antes y después de la lucha revolucionaria de mayo contra la opresión imperialista en territorio argentino.

La reelección de la compañera Cristina, es la ratificación histórica de las luchas de los pueblos libres del continente, con ella se robustece el rol de Argentina como factor que impulsa un nuevo equilibrio geopolítico en la región. Esto, por supuesto, genera en lo más vil del pensamiento conservador de América, un rechazo profundo, que se expresa en intentos de desestabilización política, económica y social. Un ejemplo claro, fue la reacción violenta y desestabilizadora de los empresarios agrícolas y ganaderos argentino al proyecto de ley de elevación del impuesto a la exportación en el año 2008, que amenazó con dejar sin alimento al Pueblo de la Argentina, uno de los principales productores mundiales de alimentos; también el sabotaje permanente al Gobierno de Kirchner, por parte de los medios de comunicación privados, encabezados por el Diario Clarín, fiel colaborador de la época de la Dictadura.

Para finalizar, podemos afirmar que la lucha del Pueblo de la Argentina es la lucha del Pueblo Bolivariano de Venezuela, que todos estos elementos no son más que condicionantes que nos obligan a profundizar nuestro compromiso con la lucha de nuestros pueblos. Que el internacionalismo no es un capricho sino una necesidad. Que el enemigo es uno sólo: el Imperialismo. Y que nuestro tiempo ha llegado.

domingo, 23 de octubre de 2011

Rechazamos el Magnicidio de Gaddafi


23 Oct 2011



Para denunciar el magnicidio contra el líder de la Revolución Verde, Muammar Al Gaddafi, y por considerar que “el silencio es el peor cómplice de la impunidad”, miembros del Frente Internacionalista Bolivariano manifestaron este domingo frente a la sede de la Embajada de Libia en Venezuela, ubicada en la urbanización Altamira, en Caracas.



Gabier Rangel, miembro del frente, destacó la necesidad de hacer diversos llamados de atención para denunciar el atropello imperial.

“Es necesario que sea la gente común y normal, además de los partidos, movimientos y líderes políticos, quienes se planten en contra de la guerra y el imperialismo. El problema no es sólo la invasión contra Libia sino el agotamiento de la lógica de acumulación capitalista”, explicó.

La ola de desestabilización en el Medio Oriente y las amenazas en contra de Irán y Siria son los planes que el gobierno de Estados Unidos mantiene actualmente, “pero no solamente allá, sino que en América Latina va en contra, principalmente, de la Revolución Bolivariana y de los pueblos de Bolivia y Ecuador”, dijo Rangel.



Recordó que Venezuela fue víctima directa de las agresiones y no cabe duda de la participación de la Casa Blanca durante el efímero golpe de Estado que derrotó al presidente Hugo Chávez en el año 2002.

Consideró que no se puede entender la revolución socialista que impulsa el mandatario criollo fuera del contexto internacional, por cuanto “la solidaridad entre los pueblos es una de las principales líneas de las políticas bolivarianas”.

Finalizó augurando el triunfo del presidente Chávez en las próximas elecciones de octubre del año 2012 e invitó a las organizaciones juveniles a inscribirse para la creación del Gran Polo Patriótico.

jueves, 3 de marzo de 2011

Paraguay, Cumbre Iberoamericana y Presidencia Protempore de UNASUR, dos caminos divergentes

La reciente Cumbre Iberoamericana en su edición número XXI, sirvió principalmente para constatar dos hechos políticos estructurales en América Latina: primero, que poco podemos esperar de los bloques conformados por los países desarrollados; y aun más importante: la certeza histórica de que América Latina depende principalmente de sí misma para superar la asimetría e inequidad, principales causas de la miseria y conflictos, en nuestra América.


La propuesta paraguaya como tema principal de la Cumbre Iberoamericana, “Transformación del Estado para el Desarrollo”, se desarrolló bajo un escenario totalmente innovador frente a las precedentes cumbres; por primera vez, los latinoamericanos no somos las naciones a las cuales se les debe ayudar y corregir por sus desastres económico-financieros. Esta vez, son los países del bloque ibérico (España y Portugal) los que sufren la arremetida del descontrol fiscal y la crisis económica (desempleo y estancamiento del PIB, entre otros síntomas de la crisis), mientras los países del bloque latinoamericano buscan protegerse de las consecuencias de una crisis creada en el centro del sistema económico mundial; es decir, los alumnos cuidándose y desconfiando de lo que dicen los “maestros del desarrollo”.


Otro elemento relevante para diferenciar a esta Cumbre de las precedentes, es lo que puede llamarse la “caída de las máscaras”. Cualquiera diría que el día de los muertos se había adelantado, viendo al Presidente de España, Rodríguez Zapatero y al Rey Juan Carlos, asistiendo a lo que puede considerarse el funeral del foro iberoamericano (principal estrategia de “cooperación” ibérica para mantener un status de hermano mayor con las naciones latinoamericana), que ellos mismos se encargaron de asesinar en Santiago de Chile, con el sonado exabrupto de “su majestad”, ante la voz de los líderes latinoamericanos.


Finalmente, quedó patente la falta de credibilidad de las instituciones afines a la visión de tutelaje sobre los países latinoamericanos, por un lado la SEGIB, el CLAD, el BID, y el BM, quienes a pesar de conseguir aparecer en las declaraciones y comunicados, recibieron la patente desconfianza de varias delegaciones, renuentes a fortalecer el papel de actores que juegan principalmente para intereses extra-regionales, amén de su protagonismo individual. Al respecto las declaraciones del Presidente Rafael Correa fueron contundentes y ejemplares.


La escasa participación de Jefes de Estado Latinoamericanos (10 de 22 presidentes no asistieron), fue realmente notoria, sobre todo por la ausencia del bloque Mercosur, cuyos representantes sentaron una clara postura frente al tutelaje institucional e ibérico en primer lugar; y de forma velada, ante la difícil situación política paraguaya, cuyo Congreso (conformado por una clase política mafiosa y lacaya de los Estados Unidos), ha frenado la designación de Embajadores a los países mercosurianos, trabando el ingreso de Venezuela al bloque, y constantemente conmina al Ejecutivo a profundizar la cooperación militar con Estados Unidos, obedeciendo el lineamiento yanqui de bombardear la integración del Paraguay, para convertirlo en un Plan Colombia o Estado Cuña en el corazón de América.


El otro sendero:


Por otra parte, Paraguay recibió la Presidencia Pro-Témpore de la UNASUR de manos de Guyana, con el objetivo concreto de impulsar el proyecto de integración energética en la región, y de encarar una importante agenda social que permita ir saldando la deuda social acumulada tras décadas de modelos de integración basados en la competencia y el mercado.


A diferencia de la Iberoamericana, la cobertura mediática del traspaso de la Presidencia de Unasur no tuvo tanta repercusión, pero tuvo mucha más sustancia y contenido político concreto; las reuniones entre el Presidente Lugo y sus Ministros con el Canciller venezolano, Nicolás Maduro, la Secretaria General de Unasur, la colombiana Maria Emma Mejía, y el Ministro de Energía Eléctrica de Venezuela y próximo Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez Araque (ex Canciller de Venezuela y ex Secretario de la OPEP), demuestran una manera diferente de construir la integración y de hacer política, mucho más eficaz, ágil, y dinámica que los publicitados y difusos foros que formaron parte de la Cumbre Iberoamericana.


Al respecto, Lugo resaltó que el tratado energético suramericano será el instrumento base para concretar la anhelada unidad de la integración energética, que logrará aumentar la seguridad energética de la región, en función de la eficiencia y el aprovechamiento de las energías renovables que deberán tener como fin primordial el acceso a las energías modernas en Suramérica; y que este tratado es un objetivo prioritario de esta Presidencia, que Paraguay ostentará hasta enero de 2011.


Cabe resaltar que también se desarrolló la que podríamos denominar la agenda del “eje pacífico” hasta ahora conformado por Chile, el Perú que dejaron Toledo y García, y Colombia, consistente en la lucha contra el narcotráfico, y la seguridad y defensa. Queda patente que estos temas son apoyados por todos los integrantes del bloque Unasur; sin embargo, se percibe una disparidad de visiones sobre como abarcar esta agenda que constituyen la principal cabeza de playa de la política estadounidense en la región, tras el fracaso o el desenmascaramiento de su tutelaje económico y político de décadas pasadas, y sobre todo, porque la excusa de la defensa de la democracia ya no le alcanza en una Suramérica plena de gobiernos democráticamente electos y mantenidos.


Otro elemento fundamental de la reunión de UNASUR fue la evaluación de las medidas que esta tomando el bloque para protegerse de la crisis económica mundial, como lo es el fondo de reservas estratégicas, el Banco del Sur, y la construcción de una nueva arquitectura financiera suramericana que permita un mayor grado de autonomía para financiar el desarrollo regional, sin la dependencia de los otros bloques en crisis, o de las instituciones multilaterales afines al tutelaje colonial.


En definitiva y como conclusión tenemos que:


1) En Paraguay confluyeron dos modelos de integración y cooperación totalmente divergentes y antagónicos;


2) que la región rechaza el tutelaje ibérico y confía en sus fuerzas y en los nuevos modelos de integración y de hacer política más allá de las viejas instituciones;


3) que el nuevo sendero que representa la Unasur, a pesar de ser mucho más ágil y concreto, no estará exento de debates y contradicciones entres sus miembros, y los sub-bloques que lo conforman; y


4) Que en el corazón de América asistimos a lo que, parafraseando a Gramsci, podríamos llamar como la confirmación de un bloque histórico, donde lo viejo no termina de morir, pero está cada vez más cerca, y lo nuevo ha nacido pero tiene que seguir creciendo y fortaleciéndose.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Teoría del conflicto en el Caribe: Submarino nuclear y violación del espacio marítimo venezolano

Autores:


El Comandante Presidente Hugo Chávez Frías en transmisión en vivo por el Sistema Nacional de Medios Públicos el pasado miércoles 09 de noviembre, denunció que la Marina de Guerra Bolivariana detectó e intersectó en aguas del espacio marítimo venezolano un submarino que por su rapidez en el sigilo y escape se presupone que es un submarino de impulso nuclear. Antes de cualquier investigación profunda que se realice por los órganos militares y civiles competentes, estamos obligados en sentar las bases de ciertas afirmaciones con respecto a esta posible violación flagrante del espacio marítimo venezolano.

Primero : constituye una violación del espacio marítimo, cualquier embarcación militar o civil, cuyo ingreso en aguas marítimas territoriales no esté debidamente autorizado, salvo en caso de poseer bandera nacional. Recordemos el caso de la crisis diplomático – militar entre Venezuela y Colombia en 1987 por la violación del espacio marítimo en el Golfo de Venezuela. La Crisis de la Corbeta Caldas no fue la primera ocasión en que se corrió el riesgo de una confrontación armada en el Golfo de Venezuela, pues se considera que el Golfo posee gran importancia estratégica para Venezuela, a causa de la existencia de grandes reservas de petróleo en explotación.

Segundo: de ser cierta la hipótesis de la violación del espacio marítimo venezolano por un submarino no identificado de tipo nuclear, será necesario entonces buscar el agente (país) provocador y agresor. Las características que suponen una hipótesis de conflicto submarino nuclear, presuponen a su vez que el agresor es un país del “primer mundo” con altísimas capacidades tecnológicas de tipo militar. Un submarino nuclear por denominación es un aparato militar clasificado como “Estratégico”, es decir, para la guerra nuclear. Estos submarinos son llamados “Submarinos de Misiles Balísticos Intercontinentales” con capacidad de lanzar misiles con ojivas nucleares a más de 4.000 Km. de distancia.

Tercero : aceptada la hipótesis de la violación del espacio marítimo venezolano por una potencia mundial, al  Frente Internacionalista Bolivariano no le queda la menor duda que es una estrategia de provocación de los Estados Unidos de Norteamérica. Es necesario responder de manera enfática con vehemente denuncia ante los Organismos Internacionales. Es enseñanza para la Revolución Bolivariana, que es la hora de reforzar la política de defensa integral del territorio, que abarque el uso de la investigación y desarrollo de armas estratégicas, entre ellas un programa de misiles de mediano y largo alcance. La adquisión de aparatos militares “equilibradores” de esa amenaza como más submarinos de tecnología rusa o china. Más política publica para el desarrollo en sistemas de detección satelital y sonar, para ampliar nuestra capacidad de respuesta ante este tipo de amenazas.

Cuarto: La denuncia de violación de la soberanía hecha por el Comandante Presidente Chávez por un submarino nuclear, nos incluye lamentablemente dentro del área potencial de confluencia de conflictos con el hegemón del norte. De esta manera, nos abrimos pasos al estudio político de la persuasión militar que debemos desarrollar en el marco de nuestra doctrina de seguridad y defensa integral, basada en el nuevo pensamiento militar bolivariano.

Quinto; Considerando el carácter de potencial conflicto asimétrico al cual nos está induciendo el Gobierno de Estados Unidos, asumiendo que es una respuesta ante la crisis del sistema capitalista y un ataque ante la alternativa socialista y emancipadora asumida por la Revolución Bolivariana, denunciamos la campaña de guerra psicológica permanente iniciada contra nuestro Pueblo y Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

En este sentido caracterizamos lo siguientes elementos de esa estrategia imperialista, que figuran en los conocidos manuales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para derrocar los gobiernos que no se constituyan en sus títeres y someter a los pueblos libres:

1. El inicio de una campañas feroces para crear la noción de incertidumbre e ingobernabilidad dentro del territorio nacional, bajo las premisas de la “libertad y de derechos humanos” falsamente pregonada por los EUA;
2. Generación, a través de los medios de comunicación masiva, de percepciones de escalada de conflicto regional, con el objetivo de inducir a la opinión pública mundial a legitimar sus intervenciones y agresiones.
3. Introducir fuerzas especiales y asesores de organismos de inteligencia con la misión de:
a. contactar fuerzas contrarrevolucionarias y crear canales de comunicación con las fuerzas de coalición imperialista.
b. Suministrar apoyo logístico y entrenamiento a fuerzas contrarrevolucionarias.
c. Asesorar y organizar políticamente la contrarrevolución para crear “liderazgos” visibles de articulación política beligerante y posibles “sucesores” locales.
d. A través de fuerzas especiales, elaborar inteligencia oportuna para ubicar objetivos militares, objeto de coacción y ataques sistemáticos.
4. Aislar y neutralizar la estructura organizativa de Centros de Comando y Control, por medio de bajas selectivas a miembros de la cadena de mando.
5. Desmontar aparatos logísticos, radares y sistemas antiaéreos de defensa nacional.

Para concluir, los elementos enunciados son manifestaciones abiertas de los planes de agresión militar a los que los imperios, en la historia reciente, han demostrados estar dispuestos a someter a los pueblos que decidan escribir su propia historia y sus propios modelos económicos, políticos y culturales, en plena soberanía y sin ningún tipo de tutelaje, representando amenazas a sus intereses fundamentales.

Por ello, el llamado de rigor debe ser el de imprimir un mayor carácter internacionalista a la Revolución Bolivariana, entendiendo que ante la ola de agresiones imperialistas por países del “primer mundo” subsumidos en sendas crisis económicas, la resistencia de los pueblos del mundo debe adoptar el carácter global necesario.

Asimismo, es de suma importancia reiterar la necesidad de reforzar, aun más, la alianza pueblo – fuerza armada en nuestro país, por medio de la instrucción militar proporcionada en la Milicia Nacional Bolivariana a nuestra población civil, como componente fundamental de la doctrina bolivariana de defensa integral del territorio, concebida para la liberación de los pueblos de yugos imperialistas.

De tal forma, en medio de una escalada de agresiones imperialistas, cobra gran vigencia hoy día aquella frase de Ernesto Che Guevara que rezaba:

“Ante el imperialismo yanqui, 
una, dos, tres Vietnam 
Es la consigna

lunes, 25 de octubre de 2010

Proyecto de Reconstrucción Nacional Argentina y Victoria Popular en contra del ALCA

Publicado en Realidad Internacional

La reelección de Cristina Fernández, el pasado domingo 23 de octubre, constituye una ratificación histórica de las luchas de los pueblos del Nuestra América, pues robustece el rol de Argentina como un actor que impulsa un nuevo equilibrio geopolítico en la región, desde el ascenso de Néstor Kirchner en 2003.

A partir de 1998, se acentúa en Argentina un proceso de recesión económica, producto de la aplicación de paquetes neoliberales consistentes en subordinación al FMI, elevado endeudamiento externo e implementación de programas internos, como el tristemente célebre “Corralito”, por parte de la “democracia” sucesora de las dictaduras argentinas.

Este escenario, tal como en varios países latinoamericanos, fue caldo de cultivo de significativas protestas populares frente la aplicación de ese conjunto de medidas impuestas desde el FMI, generando la renuncia de seis presidentes consecutivos y la convocatoria a elecciones en 2003, en las que resulta electo Néstor Kirchner, con el compromiso de impulsar una “Argentina unida, seria y más justa”.

El Proyecto de transformación impulsado por ambos, adquirió la connotación de proyecto de reconstrucción nacional, como alternativa real al  neoliberalismo imperante. Dicho proyecto contaba con objetivos, tales como:

1.Soberanía sobre los recursos y finanzas nacionales, en posición crítica ante el problema de la deuda externa y la abusiva política de pagos impuesta por el FMI, reivindicando el papel del Estado como conductor de políticas de crecimiento económico y distribución social de la renta.

2.La política antiimperialista alrededor del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y el fin del colonialismo inglés en nuestro continente.

3.La Unidad Latinoamericana como eje de Política Exterior: Desde la Cumbre de Mar del Plata, en 2005, en la que las acciones de presidentes como Kirchner y Chávez enterraron al ALCA, frente a las pretensiones norteamericanas.

Hoy día, ese es el contexto regional en el cual se consolida la unión latinoamericana, se fortalece el Mercosur, se continúa la construcción de Unasur, y se convoca a la Comunidad de Estados de Latinoamérica y El Caribe (CELAC), como continuación del proyecto fundamental de Bolívar y San Martín.

Asimismo, es importante resaltar que este fin de semana se cumplen seis años de la derrota al ALCA en Mar del Plata (04 y 05 de noviembre de 2006); motivo por el cual diversas organizaciones de la base social y política del kirchnerismo convocan al “Encuentro continental en celebración del 6to Aniversario de la derrota del ALCA” para rememorar un logro trascendental a favor de los pueblos del sur y demostración concreta de que en Latinoamérica y el Caribe “un mundo mejor es posible”, ratificando el rol protagónico de Argentina para las luchas emancipadoras y la integración regional, en la última década

viernes, 1 de octubre de 2010

Nicaragua: Perspectiva Electorales y Lazos Historicos

Autores:  Alexander Suárez / Santos López



Con las elecciones generales del próximo domingo 6 de noviembre, el pueblo nicaragüense se enfrenta una vez más al reto de consolidar su camino  revolucionario, junto al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), o retroceder hacia un proyecto conservador de subordinación y tutelaje ante la potencia del norte. Así, esta elección general representa uno de los episodios más importantes para Nicaragua, desde el triunfo de la revolución sandinista en julio de 1979.


El contexto político planteado en estos comicios generales encuentra a una derecha desgastada, con elevados niveles de división y envuelta en profundas pugnas personales, altamente mediatizada y apartada de la realidad nacional. Del otro lado, es notable la presencia de un pueblo organizado y consciente de su papel en la conquistas de nuevas victorias populares, de la mano del FSLN.


Durante esta segunda etapa de la revolución sandinista, el gobierno del Poder Ciudadano, dirigido por el Comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, ha puesto en marcha un completo programa social dirigido a la restitución de derechos de la población, incrementando los niveles de acceso a los servicios públicos, elevando la capacidad productiva nacional y empoderando al pueblo de la conciencia política necesaria para la transformación del modelo de explotación capitalista.


Con una intención de voto del 59,6%, el Comandante Ortega aparece como el virtual ganador en las elecciones. Según la más reciente encuesta de la Consultora “Siglo Nuevo”, el mandatario aventaja en 44,6 puntos porcentuales a su más cercano contrincante, Fabio Gadea, de la coalición encabezada por el Partido Liberal Independiente.


En este contexto, es importante referir que la relación entre los pueblos de Nicaragua y Venezuela antecede, incluso, el nacimiento de ambos Estados nacionales. La constante en este relacionamiento ha sido la cooperación y ayuda mutua, destinada a incrementar los niveles de independencia y satisfacción social de los mismos.


De esta forma, una historia de cooperación entre etnias precolombinas, así como dinámicos intercambios entre ejércitos independentistas y movimientos armados, dan fe de una historia común de ambos pueblos hermanos.


Bajo la premisa unionista bolivariana, el mismo 11 de enero del 2007, fecha en que asume la presidencia Daniel Ortega, Nicaragua decide adherirse a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), convirtiéndose así en el cuarto país con membrecía plena.


Caracas y Managua, de esta forma, dan ejemplo de la nueva integración que se levanta en la región, regida bajo los principios de complementariedad, autodeterminación, independencia y respeto mutuo. Una integración que, cada vez más, busca romper las cadenas que nos han atado al complejo esquema de la dependencia capitalista y que permitan garantizar la mayor suma de felicidad posible para nuestros pueblos.


Es así, como el pueblo nicaragüense sigue escribiendo su historia propia y la de los pueblos de Nuestra América, ante una decisión trascendental que deberá tomar el domingo 6 de noviembre por la vía electoral, sobre el rumbo que recorrerá por los próximos cinco años.